
POCAS VECES; salvo aquella lejana en que, por andar pateando una pelota, se me cayeron las llaves del edificio donde vivo, o aquella otra en que perdí un recibo de canje por trescientos veintisiete soles destinados a saldar una deuda de mis padres (en ambos percances me hice acreedor de tandas descomunales que me adiestraron en el sentido de la responsabilidad, por cierto) he sentido tanto terror como en el periodo de exámenes finales de este, mi segundo ciclo. Ni si quiera, y lo digo con toda seguridad, en mi época de postulante recuerdo haber sentido algo similar, porque entre aquel periodo de pestañas incendiadas y exigencias inquebrantables; y el actual, atiborrado de régimenes personales flexibles, tengo la certeza existe una brecha abismal con nombre propio: "pereza de estudiar". No digo con esto, claro, que me haya lanzado al abandono, dormido en el sueño de los justos mientras el semestre empieza a oler a formól, y más bien todo lo contrario; es aquella pereza, amiga leal desde la infancia, la que me ha llevado a lo que, para efectos de este post, he decidido llamar "stress a largo plazo", y es que, en mi condición de perezoso, temo ser derrotado por el desgano y, por consecuencia, (digámoslo objetivamente) JALAR ALGÚN CURSO.
Ahora bien, frente a los razonables juicios de los lectores de este blog, quienes deben haber confirmado el concepto del vago por oficio, tan inherente a mí; me veo obligado a activar un mecanismo de defensa, y esque si bien he dedicado pocas horas al estudio, la vida se me ha ido diluyendo en lecturas y lecturas de novelas y cuentos. Acabo de terminar, por ejemplo, el libro de memorias de García Màrquez, Vivir para contarla, y de leer, al revés y al derecho, dos ficciones de Virgninia Wolf y un relato corto de William Faulkner, y también he corregido hasta quedar con la lengua afuera tres cuentos propios que, muy a mi pesar, siguen en el limbo de las ideas sin forma y los juegos retóricos.
De todos modos, y volviendo al tema de los exámenes finales, creo que va siendo hora de hacer algo al respecto, como sentarme toda una tarde frente a una enciclopedia sobre los procesos de conquista en el Perú o recurrir, como antes, al libro de la pre para recordar cuáles serían los rasgos físicos, lo que se llama fenotipo, de el hijo de Rosa Rosales, mujer albina; y Pedro Pérez, hombre astigmático; porque si algo he aprendido, a las buenas o a las malas, es que la mayoría de veces en que uno hace lo que quiere en vez de lo que debe, las cosas salen mal.
krLos!!!

4 comentarios:
:O . U_U es cierto deberiamos hacer casi siempre lo que debemos y no lo que queremos a menos que queramos hacer lo que debemos en fin... jejeje U_U se desperdicia mucho tiempo y guarda con eso de jalar un curso krlangas aunq ya practicamente estemos 2009 y yo aun no comienzo mi etapa universitaria que en el 2009 si sera. ahi comprendere lo que es ese miedo porq no se compara o lo del colegio que modestia aparte nunk jale :P xD es cierto ... U_U y se que a partir del 2009 terminare matadaza no solo por la U si no tambien por mis demas planes de vida .... bueno krlos hasta el otro comentario .. bye =D
PD: y como es posible que ellas perdido un canje por trescientos veintisiete soles....U_U ... =) bye :D
yo que tú, cambiaría ALGÚN CURSO, por ALGÚN OTRO CURSO... Recuerda el primer ciclo. Tú me entiendes
Los escritores, Pablo, no están obligados a que sus lectores sepan absolutamente todo lo que hay tras sus escritos , porque recuerda que, a diferencia del periodismo, la literatura no trata de decir verdades completas, sino verdades verosímiles... con ello basta.
Gracias por comentar, por supuesto!
al menos tus tandas no eran como las d crisner y su viejo =P
Publicar un comentario